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Kimusubi

Yasunari Kitaura SenseiKimusubi, principio de Aikido, por Yasunari Kitaura (Conferencia)
Trasfondo de paz de las Artes Marciales
IV Jornadas Internacionales de Cultura y Paz
Gernika Gogoratuz. Centro de Investigaci贸n por la Paz
Gernika, Abril de 1.994

Aikido, creado por Morihei Ueshiba (1883-1969), es, como se conoce hoy universalmente, una de las artes marciales modernas m谩s sobresalientes del Jap贸n, y su fundaci贸n es algo posterior a la creaci贸n de Judo por Jigoro Kano, mucho m谩s ampliamente conocido y difundido que Aikido. Jirogo Kano admir贸 realmente el arte de su colega m谩s joven, Morihei Ueshiba, hasta llegar a decir que “esto es lo que verdaderamente encarna el esp铆ritu de Judo como yo lo concibo”.

Junto con Judo, pero en otro sentido que 茅ste, Aikido ciertamente encarna la esencia del verdadero Budo (las artes marciales) del Jap贸n. A diferencia de Judo, que incorporando el sistema de competici贸n prevaleciente en los deportes occidentales se convirti贸 en una de las pruebas ol铆mpicas, Aikido no adopta este sistema perseverante en aquella forma tradicional de pr谩ctica, que lo aventaja, al menos, en los dos puntos siguientes: el poder conservar la pureza formal y, sobre todo, el poder concentrarse en la esencia, el sentido interior, que es nuestro verdadero tema y que ante el inter茅s por la victoria a toda costa podr铆a alterarse, marginarse o eliminarse.

Pero, no es 煤nicamente en su forma de entrenamiento lo que Aikido conserva de la tradici贸n aut贸ctona, ni mucho menos. A medida que se acumulan nuestras experiencias y se enriquece nuestro conocimiento, quedamos cada vez m谩s maravillados por lo profundo que es el enraizamiento de Aikido en la tradici贸n de Budo y de la cultura en general de nuestro pa铆s, no s贸lo en su aspecto formal y t茅cnico, sino tambi茅n en el te贸rico-filos贸fico y la cosmovisi贸n que lo sustenta. Nos damos cuenta de que lo que fundamenta cada detalle de su sistema t茅cnico y de su modo de desenvolverse no es sino, en lo principal, lo que caracteriza la t茅cnica tradicional de la espada japonesa. A pesar de esto, no obstante, Aikido ha superado admirablemente toda esta tradici贸n al mismo tiempo. Y esto es cierto, m谩s que en ning煤n otro aspecto, en lo que respecta a su contenido, su esp铆ritu. Aikido no abandona, como su modalidad, la forma de combate: es un arte marcial, es una disciplina de Budo. Sin embargo, no es, en su esencia, un simple arte marcial. Conservando rigurosamente su forma, su disciplina marcial, se ha transformado desde dentro en algo nuevo, diferente. 驴Qu茅 quiere decir esto?.

En Aikido existe un importante aspecto del que carece cualquiera de las artes marciales tradicionales que constituyeron sus fuentes, as铆 como de las modernas, practicadas hoy en el mundo entero (Judo, Karate, Kendo, etc.): es lo que constituye su principio, aiki, armonizar o, m谩s expl铆citamente, unificar ki (=energ铆a mental y f铆sica). El mismo principio es llamado tambi茅n -y m谩s t茅cnicamente- kimusubi, que he preferido utilizar en esta charla. En comparaci贸n con este 煤ltimo termino, la palabra aiki tiene un significado m谩s amplio y filos贸fico. Pero, ambos t茅rminos son aproximadamente sin贸nimos. El pensamiento y pr谩ctica de resolver el conflicto por medio de unificar ki, y no oponi茅ndolo, es lo que caracteriza fundamentalmente esta disciplina y la distingue de las dem谩s. En lugar de querer aplastar al rival con una fuerza y t茅cnica superiores, trata de unificar el propio ki con el del otro, estableciendo un v铆nculo directo entre el propio centro vital, hara, y el del otro y as铆 reducir la inicial dualidad a una unidad — este procedimiento singular llamamos kimusubi, el establecer el nudo o uni贸n de ki. Esto, sin embargo, tiene un contenido y proceso muy concreto, real, y, por lo tanto, no tiene nada com煤n con una vaga metaf铆sica so帽adora o con un romanticismo sentimental o, menos a煤n, con una hechicer铆a. La realizaci贸n de este principio, su concreto desarrollo constituye precisamente el sistema t茅cnico rigurosamente elaborado de Aikido, que nos fascina por su eficacia, riqueza, elegancia, pureza y coherencia. Consideramos que Aikido pertenece a aquellas pocas actividades humanas que son rigurosamente gobernadas por sus propios principios de proyecci贸n universal. Su asimilaci贸n aceptable requiere, por supuesto, una pr谩ctica asidua y prolongada seg煤n el m茅todo correcto.

Kimusubi, establecer la uni贸n de ki, significa que, previendo una fracci贸n de segundo antes del ataque del otro, uno trata de armonizar con 茅l en lugar de oponerse contra 茅l. No luchar, ni contender. Por no contender, no solamente no choca con el otro, ni lo da帽a, sino, al contrario, d贸cilmente se le adapta y le sigue. Es decir, en este momento desaparece o muere el propio yo, por decirlo as铆. Sin embargo, en realidad el sujeto que ejecuta esta acci贸n a primera vista completamente pasiva de obedecer a la intenci贸n del otro, no es sino el propio yo (el centro vital), firme y decidido del atacado. De modo que 茅ste, por medio de obedecer con docilidad a la energ铆a dirigida del atacante se convierte en el n煤cleo din谩mico obedecer con docilidad a la energ铆a dirigida del atacante se convierte en el n煤cleo din谩mico del conjunto. El que domina ahora la situaci贸n con absoluto se帽or铆o es el atacado. El fen贸meno llamado combate, esta especie de vida sumamente activa, gira en torno a 茅l. Pero, su naturaleza se ha transformado; ya no encierra en su entra帽a aquella pugna hostil. Al contrario, todo emana con serenidad desde el centro. El caos agitado desaparece, y nace un nuevo cosmos arm贸nico.

Esta inversi贸n de la situaci贸n no se produce por primera vez al final del proceso, sino al comienzo del proceso, al instante mismo del contacto entre los dos. En realidad, incluso cabe decir que ella se produce “antes del combate”, anterior a todo proceso combativo que se desencadena en el espacio-tiempo real. Esto es real en el caso, de un aut茅ntico experto. Pero, muchas veces en la mano de un inexperto cae en una fantas铆a sin fundamento. Por tanto conviene elaborarlo paso a paso en un estudio concreto. Un tipo de ataque hoy poco habitual como apretar la mu帽eca del otro (anta帽o tuvo sin duda su mayor sentido pr谩ctico cuando los hombres llevaban armas blancas), pero que en Aikido forma parte de uno de los ejercicios b谩sicos, ofrece un medio excelente para este motivo. Aqu铆 no podemos entrar en detalle, pero una respuesta correcta a este ataque hace que la fuerza agresora quede completamente integrada en la estructura din谩mica del agredido centrada en su hara, el centro vital suyo situado en el abdomen inferior. Mediante ejercicios sumamente simples uno puede experimentar el proceso con palpable claridad. Dentro de la estructura din谩mica total o, seg煤n la expresi贸n m谩s usada de Aikido, dentro de la corriente global de ki, la parte apretada se convierte en el conducto del ki que fluye: el ki del atacante y el otro del atacado que sale del propio centro. Un principiante comienza por aprender, junto con la respiraci贸n regulada, a crear la firmeza en su centro al mismo tiempo que relajarse en el resto (los hombros, codos, etc.) con el fin de no obstruir sino dejar fluir libremente su ki, con naturalidad. Aqu铆 se ve con claridad el sutil cambio producido en el car谩cter del combate.

M谩s que en c贸mo liberarse de una agresi贸n, su inter茅s se centra en c贸mo recuperar y procurar mantener la unidad de ki, que hay que dejar fluir y expandirse libremente. La mente, la respiraci贸n y el movimiento corporal se asimilan y se hacen uno. El centro de atenci贸n claramente se desplaza hacia otro lado que el puramente f铆sico y material sin que se desconecte de 茅l. La acci贸n ya no es un mero ejercicio f铆sico, sino ps铆quico o espiritual ya que requiere una mayor concentraci贸n y lucidez mental. Sin dejar de ser una actividad intensamente f铆sica, la de Aikido adquiere un car谩cter netamente distinto por ser vista y tratada desde dentro, como un fen贸meno energ茅tico fluido, como un fen贸meno de ki, que, por su naturaleza est谩 m谩s cerca a nuestra mente que nuestro cuerpo y que, por tanto se identifica, en cierto modo, con nuestro 谩nimo, pensamiento y voluntad, considerados como una fuerza real. Siendo una actividad corporal, Aikido se hace parad贸jicamente incorp贸reo en este sentido. Una preponderancia f铆sica queda reducida a segundo t茅rmino. Un principiante tiene que atravesar una etapa relativamente larga antes de adquirir este sentido de trabajar con ki y no con una fuerza muscular. En Aikido no tratamos nuestro cuerpo como una determinada masa con un determinado peso —una de las razones de no acogerse en Aikido al sistema de pesos diferenciados adoptado en otros deportes—, sino como un flujo din谩mico, como una vida misma en su estado vivo y activo en su espacio, en su ambiente, donde se encuentran tambi茅n otras vidas activas. Visto as铆, un combate se presenta como un esfuerzo de organizar su propia vida en medio de otros flujos vitales v din谩micos. El espacio lleno de flujo vital, y el yo que es otro flujo vital, —la relaci贸n de combate se reduce, desde el punto de vista del sujeto interesado a este esquema esencial. Por consiguiente, el dualismo, a primera vista irreductible, se reduce a una actividad o vida fundamentalmente aut贸noma, en la que participan, cada uno a su manera, todos los dem谩s. Lo dicho acerca de una cogida de mano, se aplica exactamente tambi茅n a otros tipos de ataque como por ejemplo, un golpe de espada. El cambio que se produce entre las dos formas de ataque, a primera vista grande, se reduce al m铆nimo cuando son observados ambos fen贸menos como un flujo de ki. Su paso no es discontinuo, sino continuo y gradual.

Como acabamos de ver, si una acci贸n llamada combate est谩 gobernada desde el principio hasta el fin y en cada instante de todo su proceso por el principio llamado kimusubi, uni贸n de ki, se comprende con facilidad que ya no se trata de la superioridad f铆sica o t茅cnica lo que realmente cuenta aqu铆, entendiendo por “t茅cnica” en sentido usual, o sea, una habilidad mec谩nica. Para afrontar una pu帽alada, por ejemplo, nuestro problema real no consiste tanto en elaborar una destreza t茅cnica para evitarla —en este caso nunca se establece la uni贸n de ki, como en lograr establecer el kimusubi con este flujo energ茅tico. Es una cuesti贸n de percepci贸n y entendimiento a la vez que de captaci贸n y comunicaci贸n en un nivel m谩s profundo que en los planos meramente f铆sico, psicol贸gico e intelectual. Es una captaci贸n radical. Y el cuerpo bien entrenado responde de forma natural y espont谩nea a esta captaci贸n. Como hemos visto, la atenci贸n de un practicante de aikido se dirige, m谩s que hacia fuera, hacia dentro de s铆 mismo. Pero, con el fin de evitar un malentendido conviene insistir que el no ignora en modo alguno de la seriedad de su situaci贸n real de estar frente a un enemigo que le ataca. Pero, lo capta desde dentro, desde su n煤cleo, su ra铆z, lo capta radicalmente. Su captaci贸n es esencial, no meramente f铆sica o superficial. Y, por otra parte, para realizar esta captaci贸n esencial y radical, 茅l m铆smo tiene que partir de su propia ra铆z, de su profundidad. Tiene que actuar de forma esencial y radical, de tal manera que antes debe sumergirse en s铆 mismo hasta llegar a su estrato m谩s profundo y encontrar all铆 su 煤ltimo reducto inherente para poder desarrollar su acci贸n contundente. Una captaci贸n radical es 煤nicamente realizable desde este centro. En realidad, al descender hasta aqu铆, no s贸lo encuentra su propia fuente de acci贸n, sino tambi茅n la del otro. Ambas se encuentran aqu铆 unidas. Un m铆nimo s铆ntoma de cambio en la acci贸n del contrincante se detecta, por tanto, con transparencia e inmediatez. Y esto no es sino el sentido de kimusubi.

Una de las actividades m谩s sangrientas y, por tanto, m谩s reales en el sentido f铆sico y vital como un combate —no nos referimos a una competici贸n deportiva con sus reglamentos, sino a un duelo— se interioriza profundamente de esta manera. Sin embargo, la interiorizaci贸n se distingue fundamentalmente de una meditaci贸n o una oraci贸n o un pensamiento filos贸fico por permanecer en medio de una acci贸n violenta llamada combate. Pertenece, pues, francamente m谩s a la vida activa que a la contemplativa. Comprendemos, sin embargo, al mismo tiempo, que esta acci贸n misma se ha convertido en una especie de meditaci贸n en algo que nos cuesta distinguir de ella. Y de esta manera el combate se ha superado parad贸jicamente a s铆 mismo. El Budo ha dejado de ser un acto salvaje y destructor, y se ha hecho creativo y espiritual. Morihei Ueshiba llam贸 a este Budo creativo “Takemusuaiki’. La vida activa se ha hecho a la vez contemplativa.

Una vez comprendida esta actitud b谩sica que constituye el principio de Aikido, se comprende al mismo tiempo que ella ya no se restringe a una relaci贸n de contienda entre un individuo y otro o entre uno y m煤ltiples. Trasciende a este nivel en cierto modo trivial, y alcanza una dimensi贸n m谩s importante y general. Pues, lo que es v谩lido en un combate individual lo es tambi茅n en una relaci贸n establecida entre un individuo y el conjunto de su mundo circundante, esto es, la Naturaleza, el Universo. Aquella misma actitud requerida en un combate define igualmente la vida de un hombre ante y en su mundo. El problema es, pues, esencialmente del hombre que se encuentra en su mundo. No la esclavitud o perdici贸n, sino la libertad y plenitud del hombre, por un lado, y su situaci贸n arm贸nica en su circunstancia, por otro; 茅stas son dos premisas que a menudo se contradicen y nos plantean problemas de dif铆cil soluci贸n. Pero, la libertad y plenitud del hombre es 煤nicamente posible cuando su situaci贸n en su circunstancia sea arm贸nica; o sea, la 煤ltima premisa es la premisa de la primera. Y el desarrollo saludable de la circunstancia o del 谩mbito humano y natural es la premisa de todo lo dem谩s. En definitiva, el proteger y alentar la vida en su ambiente id贸neo, en sentido amplio y elevado al mismo tiempo, es lo que se puede considerar la tarea del hombre m谩s necesaria y urgente en este momento. Y esta tarea es justamente la que consider贸 suya tambi茅n el creador de Aikido Morihei Ueshiba.

Pero, desde el punto de vista filos贸fico o epistemol贸gico, Aikido nos ofrece una sugerencia sumamente interesante para resolver un problema serio y dif铆cil: llenar el abismo y realizar una unificaci贸n entre el sujeto y el objeto o entre el yo y el mundo exterior sin acudir a recursos falsos como una “proyecci贸n subjetiva”. Es un intento atrevido, a primera vista irrealizable, de encontrar una unidad 铆ntima y radical entre el yo y el otro, reconociendo y respetando clara y rigurosamente su objetividad. 隆Y Aikido lo consigue con una ingenuidad y sencillez asombrosas!.

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