


{"id":89,"date":"2011-01-25T14:15:52","date_gmt":"2011-01-25T12:15:52","guid":{"rendered":"http:\/\/multiblog.educacion.navarra.es\/fpagolag\/"},"modified":"2012-08-25T10:16:03","modified_gmt":"2012-08-25T09:16:03","slug":"kimusubi","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/multiblog.educacion.navarra.es\/fpagolag\/aikido\/textos\/kimusubi\/","title":{"rendered":"Kimusubi"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"http:\/\/multiblog.educacion.navarra.es\/fpagolag\/files\/2011\/01\/Yasunari-Kitaura-Sensei.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\" wp-image-227   alignleft\" src=\"http:\/\/multiblog.educacion.navarra.es\/fpagolag\/files\/2011\/01\/Yasunari-Kitaura-Sensei-195x300.jpg\" alt=\"Yasunari Kitaura Sensei\" width=\"70\" height=\"108\" srcset=\"https:\/\/multiblog.educacion.navarra.es\/fpagolag\/files\/2011\/01\/Yasunari-Kitaura-Sensei-195x300.jpg 195w, https:\/\/multiblog.educacion.navarra.es\/fpagolag\/files\/2011\/01\/Yasunari-Kitaura-Sensei.jpg 270w\" sizes=\"(max-width: 70px) 100vw, 70px\" \/><\/a><em>Kimusubi, principio de Aikido<\/em>, por Yasunari Kitaura (Conferencia)<br \/>\nTrasfondo de paz de las Artes Marciales<br \/>\nIV Jornadas Internacionales de Cultura y Paz<br \/>\nGernika Gogoratuz. Centro de Investigaci\u00f3n por la Paz<br \/>\nGernika, Abril de 1.994<\/p>\n<p>Aikido, creado por Morihei Ueshiba (1883-1969), es, como se conoce hoy universalmente, una de las artes marciales modernas m\u00e1s sobresalientes del Jap\u00f3n, y su fundaci\u00f3n es algo posterior a la creaci\u00f3n de Judo por Jigoro Kano, mucho m\u00e1s ampliamente conocido y difundido que Aikido. Jirogo Kano admir\u00f3 realmente el arte de su colega m\u00e1s joven, Morihei Ueshiba, hasta llegar a decir que &#8220;esto es lo que verdaderamente encarna el esp\u00edritu de Judo como yo lo concibo&#8221;.<\/p>\n<p>Junto con Judo, pero en otro sentido que \u00e9ste, Aikido ciertamente encarna la esencia del verdadero Budo (las artes marciales) del Jap\u00f3n. A diferencia de Judo, que incorporando el sistema de competici\u00f3n prevaleciente en los deportes occidentales se convirti\u00f3 en una de las pruebas ol\u00edmpicas, Aikido no adopta este sistema perseverante en aquella forma tradicional de pr\u00e1ctica, que lo aventaja, al menos, en los dos puntos siguientes: el poder conservar la pureza formal y, sobre todo, el poder concentrarse en la esencia, el sentido interior, que es nuestro verdadero tema y que ante el inter\u00e9s por la victoria a toda costa podr\u00eda alterarse, marginarse o eliminarse.<\/p>\n<p>Pero, no es \u00fanicamente en su forma de entrenamiento lo que Aikido conserva de la tradici\u00f3n aut\u00f3ctona, ni mucho menos. A medida que se acumulan nuestras experiencias y se enriquece nuestro conocimiento, quedamos cada vez m\u00e1s maravillados por lo profundo que es el enraizamiento de Aikido en la tradici\u00f3n de Budo y de la cultura en general de nuestro pa\u00eds, no s\u00f3lo en su aspecto formal y t\u00e9cnico, sino tambi\u00e9n en el te\u00f3rico-filos\u00f3fico y la cosmovisi\u00f3n que lo sustenta. Nos damos cuenta de que lo que fundamenta cada detalle de su sistema t\u00e9cnico y de su modo de desenvolverse no es sino, en lo principal, lo que caracteriza la t\u00e9cnica tradicional de la espada japonesa. A pesar de esto, no obstante, Aikido ha superado admirablemente toda esta tradici\u00f3n al mismo tiempo. Y esto es cierto, m\u00e1s que en ning\u00fan otro aspecto, en lo que respecta a su contenido, su esp\u00edritu. Aikido no abandona, como su modalidad, la forma de combate: es un arte marcial, es una disciplina de Budo. Sin embargo, no es, en su esencia, un simple arte marcial. Conservando rigurosamente su forma, su disciplina marcial, se ha transformado desde dentro en algo nuevo, diferente. \u00bfQu\u00e9 quiere decir esto?.<\/p>\n<p>En Aikido existe un importante aspecto del que carece cualquiera de las artes marciales tradicionales que constituyeron sus fuentes, as\u00ed como de las modernas, practicadas hoy en el mundo entero (Judo, Karate, Kendo, etc.): es lo que constituye su principio, aiki, armonizar o, m\u00e1s expl\u00edcitamente, unificar ki (=energ\u00eda mental y f\u00edsica). El mismo principio es llamado tambi\u00e9n -y m\u00e1s t\u00e9cnicamente- kimusubi, que he preferido utilizar en esta charla. En comparaci\u00f3n con este \u00faltimo termino, la palabra aiki tiene un significado m\u00e1s amplio y filos\u00f3fico. Pero, ambos t\u00e9rminos son aproximadamente sin\u00f3nimos. El pensamiento y pr\u00e1ctica de resolver el conflicto por medio de unificar ki, y no oponi\u00e9ndolo, es lo que caracteriza fundamentalmente esta disciplina y la distingue de las dem\u00e1s. En lugar de querer aplastar al rival con una fuerza y t\u00e9cnica superiores, trata de unificar el propio ki con el del otro, estableciendo un v\u00ednculo directo entre el propio centro vital, hara, y el del otro y as\u00ed reducir la inicial dualidad a una unidad &#8212; este procedimiento singular llamamos kimusubi, el establecer el nudo o uni\u00f3n de ki. Esto, sin embargo, tiene un contenido y proceso muy concreto, real, y, por lo tanto, no tiene nada com\u00fan con una vaga metaf\u00edsica so\u00f1adora o con un romanticismo sentimental o, menos a\u00fan, con una hechicer\u00eda. La realizaci\u00f3n de este principio, su concreto desarrollo constituye precisamente el sistema t\u00e9cnico rigurosamente elaborado de Aikido, que nos fascina por su eficacia, riqueza, elegancia, pureza y coherencia. Consideramos que Aikido pertenece a aquellas pocas actividades humanas que son rigurosamente gobernadas por sus propios principios de proyecci\u00f3n universal. Su asimilaci\u00f3n aceptable requiere, por supuesto, una pr\u00e1ctica asidua y prolongada seg\u00fan el m\u00e9todo correcto.<\/p>\n<p>Kimusubi, establecer la uni\u00f3n de ki, significa que, previendo una fracci\u00f3n de segundo antes del ataque del otro, uno trata de armonizar con \u00e9l en lugar de oponerse contra \u00e9l. No luchar, ni contender. Por no contender, no solamente no choca con el otro, ni lo da\u00f1a, sino, al contrario, d\u00f3cilmente se le adapta y le sigue. Es decir, en este momento desaparece o muere el propio yo, por decirlo as\u00ed. Sin embargo, en realidad el sujeto que ejecuta esta acci\u00f3n a primera vista completamente pasiva de obedecer a la intenci\u00f3n del otro, no es sino el propio yo (el centro vital), firme y decidido del atacado. De modo que \u00e9ste, por medio de obedecer con docilidad a la energ\u00eda dirigida del atacante se convierte en el n\u00facleo din\u00e1mico obedecer con docilidad a la energ\u00eda dirigida del atacante se convierte en el n\u00facleo din\u00e1mico del conjunto. El que domina ahora la situaci\u00f3n con absoluto se\u00f1or\u00edo es el atacado. El fen\u00f3meno llamado combate, esta especie de vida sumamente activa, gira en torno a \u00e9l. Pero, su naturaleza se ha transformado; ya no encierra en su entra\u00f1a aquella pugna hostil. Al contrario, todo emana con serenidad desde el centro. El caos agitado desaparece, y nace un nuevo cosmos arm\u00f3nico.<\/p>\n<p>Esta inversi\u00f3n de la situaci\u00f3n no se produce por primera vez al final del proceso, sino al comienzo del proceso, al instante mismo del contacto entre los dos. En realidad, incluso cabe decir que ella se produce &#8220;antes del combate&#8221;, anterior a todo proceso combativo que se desencadena en el espacio-tiempo real. Esto es real en el caso, de un aut\u00e9ntico experto. Pero, muchas veces en la mano de un inexperto cae en una fantas\u00eda sin fundamento. Por tanto conviene elaborarlo paso a paso en un estudio concreto. Un tipo de ataque hoy poco habitual como apretar la mu\u00f1eca del otro (anta\u00f1o tuvo sin duda su mayor sentido pr\u00e1ctico cuando los hombres llevaban armas blancas), pero que en Aikido forma parte de uno de los ejercicios b\u00e1sicos, ofrece un medio excelente para este motivo. Aqu\u00ed no podemos entrar en detalle, pero una respuesta correcta a este ataque hace que la fuerza agresora quede completamente integrada en la estructura din\u00e1mica del agredido centrada en su hara, el centro vital suyo situado en el abdomen inferior. Mediante ejercicios sumamente simples uno puede experimentar el proceso con palpable claridad. Dentro de la estructura din\u00e1mica total o, seg\u00fan la expresi\u00f3n m\u00e1s usada de Aikido, dentro de la corriente global de ki, la parte apretada se convierte en el conducto del ki que fluye: el ki del atacante y el otro del atacado que sale del propio centro. Un principiante comienza por aprender, junto con la respiraci\u00f3n regulada, a crear la firmeza en su centro al mismo tiempo que relajarse en el resto (los hombros, codos, etc.) con el fin de no obstruir sino dejar fluir libremente su ki, con naturalidad. Aqu\u00ed se ve con claridad el sutil cambio producido en el car\u00e1cter del combate.<\/p>\n<p>M\u00e1s que en c\u00f3mo liberarse de una agresi\u00f3n, su inter\u00e9s se centra en c\u00f3mo recuperar y procurar mantener la unidad de ki, que hay que dejar fluir y expandirse libremente. La mente, la respiraci\u00f3n y el movimiento corporal se asimilan y se hacen uno. El centro de atenci\u00f3n claramente se desplaza hacia otro lado que el puramente f\u00edsico y material sin que se desconecte de \u00e9l. La acci\u00f3n ya no es un mero ejercicio f\u00edsico, sino ps\u00edquico o espiritual ya que requiere una mayor concentraci\u00f3n y lucidez mental. Sin dejar de ser una actividad intensamente f\u00edsica, la de Aikido adquiere un car\u00e1cter netamente distinto por ser vista y tratada desde dentro, como un fen\u00f3meno energ\u00e9tico fluido, como un fen\u00f3meno de ki, que, por su naturaleza est\u00e1 m\u00e1s cerca a nuestra mente que nuestro cuerpo y que, por tanto se identifica, en cierto modo, con nuestro \u00e1nimo, pensamiento y voluntad, considerados como una fuerza real. Siendo una actividad corporal, Aikido se hace parad\u00f3jicamente incorp\u00f3reo en este sentido. Una preponderancia f\u00edsica queda reducida a segundo t\u00e9rmino. Un principiante tiene que atravesar una etapa relativamente larga antes de adquirir este sentido de trabajar con ki y no con una fuerza muscular. En Aikido no tratamos nuestro cuerpo como una determinada masa con un determinado peso &#8212;una de las razones de no acogerse en Aikido al sistema de pesos diferenciados adoptado en otros deportes&#8212;, sino como un flujo din\u00e1mico, como una vida misma en su estado vivo y activo en su espacio, en su ambiente, donde se encuentran tambi\u00e9n otras vidas activas. Visto as\u00ed, un combate se presenta como un esfuerzo de organizar su propia vida en medio de otros flujos vitales v din\u00e1micos. El espacio lleno de flujo vital, y el yo que es otro flujo vital, &#8212;la relaci\u00f3n de combate se reduce, desde el punto de vista del sujeto interesado a este esquema esencial. Por consiguiente, el dualismo, a primera vista irreductible, se reduce a una actividad o vida fundamentalmente aut\u00f3noma, en la que participan, cada uno a su manera, todos los dem\u00e1s. Lo dicho acerca de una cogida de mano, se aplica exactamente tambi\u00e9n a otros tipos de ataque como por ejemplo, un golpe de espada. El cambio que se produce entre las dos formas de ataque, a primera vista grande, se reduce al m\u00ednimo cuando son observados ambos fen\u00f3menos como un flujo de ki. Su paso no es discontinuo, sino continuo y gradual.<\/p>\n<p>Como acabamos de ver, si una acci\u00f3n llamada combate est\u00e1 gobernada desde el principio hasta el fin y en cada instante de todo su proceso por el principio llamado kimusubi, uni\u00f3n de ki, se comprende con facilidad que ya no se trata de la superioridad f\u00edsica o t\u00e9cnica lo que realmente cuenta aqu\u00ed, entendiendo por &#8220;t\u00e9cnica&#8221; en sentido usual, o sea, una habilidad mec\u00e1nica. Para afrontar una pu\u00f1alada, por ejemplo, nuestro problema real no consiste tanto en elaborar una destreza t\u00e9cnica para evitarla &#8212;en este caso nunca se establece la uni\u00f3n de ki, como en lograr establecer el kimusubi con este flujo energ\u00e9tico. Es una cuesti\u00f3n de percepci\u00f3n y entendimiento a la vez que de captaci\u00f3n y comunicaci\u00f3n en un nivel m\u00e1s profundo que en los planos meramente f\u00edsico, psicol\u00f3gico e intelectual. Es una captaci\u00f3n radical. Y el cuerpo bien entrenado responde de forma natural y espont\u00e1nea a esta captaci\u00f3n. Como hemos visto, la atenci\u00f3n de un practicante de aikido se dirige, m\u00e1s que hacia fuera, hacia dentro de s\u00ed mismo. Pero, con el fin de evitar un malentendido conviene insistir que el no ignora en modo alguno de la seriedad de su situaci\u00f3n real de estar frente a un enemigo que le ataca. Pero, lo capta desde dentro, desde su n\u00facleo, su ra\u00edz, lo capta radicalmente. Su captaci\u00f3n es esencial, no meramente f\u00edsica o superficial. Y, por otra parte, para realizar esta captaci\u00f3n esencial y radical, \u00e9l m\u00edsmo tiene que partir de su propia ra\u00edz, de su profundidad. Tiene que actuar de forma esencial y radical, de tal manera que antes debe sumergirse en s\u00ed mismo hasta llegar a su estrato m\u00e1s profundo y encontrar all\u00ed su \u00faltimo reducto inherente para poder desarrollar su acci\u00f3n contundente. Una captaci\u00f3n radical es \u00fanicamente realizable desde este centro. En realidad, al descender hasta aqu\u00ed, no s\u00f3lo encuentra su propia fuente de acci\u00f3n, sino tambi\u00e9n la del otro. Ambas se encuentran aqu\u00ed unidas. Un m\u00ednimo s\u00edntoma de cambio en la acci\u00f3n del contrincante se detecta, por tanto, con transparencia e inmediatez. Y esto no es sino el sentido de kimusubi.<\/p>\n<p>Una de las actividades m\u00e1s sangrientas y, por tanto, m\u00e1s reales en el sentido f\u00edsico y vital como un combate &#8212;no nos referimos a una competici\u00f3n deportiva con sus reglamentos, sino a un duelo&#8212; se interioriza profundamente de esta manera. Sin embargo, la interiorizaci\u00f3n se distingue fundamentalmente de una meditaci\u00f3n o una oraci\u00f3n o un pensamiento filos\u00f3fico por permanecer en medio de una acci\u00f3n violenta llamada combate. Pertenece, pues, francamente m\u00e1s a la vida activa que a la contemplativa. Comprendemos, sin embargo, al mismo tiempo, que esta acci\u00f3n misma se ha convertido en una especie de meditaci\u00f3n en algo que nos cuesta distinguir de ella. Y de esta manera el combate se ha superado parad\u00f3jicamente a s\u00ed mismo. El Budo ha dejado de ser un acto salvaje y destructor, y se ha hecho creativo y espiritual. Morihei Ueshiba llam\u00f3 a este Budo creativo &#8220;Takemusuaiki&#8217;. La vida activa se ha hecho a la vez contemplativa.<\/p>\n<p>Una vez comprendida esta actitud b\u00e1sica que constituye el principio de Aikido, se comprende al mismo tiempo que ella ya no se restringe a una relaci\u00f3n de contienda entre un individuo y otro o entre uno y m\u00faltiples. Trasciende a este nivel en cierto modo trivial, y alcanza una dimensi\u00f3n m\u00e1s importante y general. Pues, lo que es v\u00e1lido en un combate individual lo es tambi\u00e9n en una relaci\u00f3n establecida entre un individuo y el conjunto de su mundo circundante, esto es, la Naturaleza, el Universo. Aquella misma actitud requerida en un combate define igualmente la vida de un hombre ante y en su mundo. El problema es, pues, esencialmente del hombre que se encuentra en su mundo. No la esclavitud o perdici\u00f3n, sino la libertad y plenitud del hombre, por un lado, y su situaci\u00f3n arm\u00f3nica en su circunstancia, por otro; \u00e9stas son dos premisas que a menudo se contradicen y nos plantean problemas de dif\u00edcil soluci\u00f3n. Pero, la libertad y plenitud del hombre es \u00fanicamente posible cuando su situaci\u00f3n en su circunstancia sea arm\u00f3nica; o sea, la \u00faltima premisa es la premisa de la primera. Y el desarrollo saludable de la circunstancia o del \u00e1mbito humano y natural es la premisa de todo lo dem\u00e1s. En definitiva, el proteger y alentar la vida en su ambiente id\u00f3neo, en sentido amplio y elevado al mismo tiempo, es lo que se puede considerar la tarea del hombre m\u00e1s necesaria y urgente en este momento. Y esta tarea es justamente la que consider\u00f3 suya tambi\u00e9n el creador de Aikido Morihei Ueshiba.<\/p>\n<p>Pero, desde el punto de vista filos\u00f3fico o epistemol\u00f3gico, Aikido nos ofrece una sugerencia sumamente interesante para resolver un problema serio y dif\u00edcil: llenar el abismo y realizar una unificaci\u00f3n entre el sujeto y el objeto o entre el yo y el mundo exterior sin acudir a recursos falsos como una &#8220;proyecci\u00f3n subjetiva&#8221;. Es un intento atrevido, a primera vista irrealizable, de encontrar una unidad \u00edntima y radical entre el yo y el otro, reconociendo y respetando clara y rigurosamente su objetividad. \u00a1Y Aikido lo consigue con una ingenuidad y sencillez asombrosas!.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Kimusubi, principio de Aikido, por Yasunari Kitaura (Conferencia) Trasfondo de paz de las Artes Marciales IV Jornadas Internacionales de Cultura y Paz Gernika Gogoratuz. 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