Música de danza e instrumental en la Edad Media

Instrumentos del Pórtico de la Gloria. Catedral de Santiago de Compostela

Reportaje sobre construcción de instrumentos medievales

No fueron fáciles los primeros años de la música instrumental. La Iglesia veía mal el uso de instrumentos, empleados en el culto pagano. Pero los instrumentos fueron llegando a Europa desde Asia, a través de Bizancio y España (en este caso, gracias a los árabes). Aunque está música instrumental no se escribirá hasta el Renacimiento, la música profana cantada siempre estaba acompañada por estos. También la danza tuvo su lugar.

En este enlace podemos ver imágenes, extraídas de las Cantigas, de los instrumentos de la Edad Media.

Por fin, en el vídeo que se comparte a continuación, podemos escuchar extractos del concierto “Instrumentalis musica Medii Aevi. Virtuosismo medieval a dúo”, en la Fundación Juan March. Las interpretaciones son de Alejandro Villar y David Mayoral (Eloqventia) y aparecen intercaladas con sus propias explicaciones sobre los instrumentos de origen medieval. Entre ellos, figuran algunos de cuerda como el salterio o la sinfonía (zanfona), otros de percusión como el pandero, la pandereta o el req y, finalmente, instrumentos de viento como las flautas de pico, el cuerno de buey, el albogue o la flauta doble. Todos pueden escucharse en obras medievales como Belicha, Mot me tenc ben per paguatz, la Tierche Estapmie Roial o Pollorum Regina, esta última procedente del Llivre Vermell de Montserrat.

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Los inicios de la polifonía. El organum (II)

Viderunt Omnes. Canto llano original.

La polifonía no vino a desplazar al canto gregoriano, sino a adornarlo en sus momentos de máximo esplendor. Así hace Leoninus en las partes solísticas del Gradual de la Misa de Navidad, dejando en canto llano el resto a cargo del coro. Y lo hace mediante el organum duplum purum (el tenor entona el canto gregoriano en notas muy largas mientras la vox organalis efectúa sus fantasías en notas breves) y mediante el discantus.

Probablemente Perotinus escribiera su Viderunt para la Navidad de 1198, unos treinta años después del de Leoninus. Donde lucía la imaginación melódica de éste, Pertotinus parece contagiarse de la monumentalidad de Notre-Dame, cuyos muros alcanzan por entonces la altura de las bóvedas, y superpone tres voces al tenor, por primera vez en la historia. Como si fuera “música arquitectónica”, uno escucha y cree ver la luz atravesando las vidrieras e imagina formas y claroscuros.

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Los inicios de la polifonía. El organum (I)

Sainte Chapelle. París.

Entre mediados del siglo XII y finales del XIII tenemos el período que llamamos “Ars Antiqua”, en contraposición al “Ars Nova” del siglo XIV. Nos encontramos en la época del gótico (siempre se ha comparado la horizontalidad del románico con el canto llano y la verticalidad del gótico con la superposición de voces que da lugar a la polifonía), las primeras universidades, la música incluida en el Quadrivium junto a la artimética, la geometría y la astronomía, el florecimiento de la poesía trovadoresca … y el comienzo de la polifonía con el organum. Esta primera forma musical polifónica se componía añadiendo al canto llano (vox principalis) una segunda voz (vox organalis), a distancia de cuarta, quinta u octava.

De todas las escuelas de música, debemos destacar Santiago de Compostela, San Marcial de Limoges y, sobre todo, Notre-Dame de París. Según atestigua un estudiante anónimo que debió residir en la capital francesa durante aquella época (se le conoce como Anonymus IV), fue Leoninus el gran músico del momento y el creador del “Magnus liber organa”, un ciclo completo de organa a dos voces para todo el año eclesiástico. A Leoninus le sucedió Perotinus, cuya música era más desarrollada, con nuevos métodos compositivos que se distinguían por una mayor precisión rítmica, melismas más cortos, y también un mayor número de voces, de dos (organum duplum) a tres (organum triplum), e incluso a cuatro, (organum quadruplum), que constituyen la cumbre de la polifonía puramente eclesiástica de comienzos del siglo XIII. La más importante colección de organa es el Tropario de Winchester, del siglo XI, con ciento sesenta y cuatro composiciones y cuyo estilo se difunde por todos los monasterios principales de Europa.

La forma organum consta de secciones organales (una voz, la inferior se
mueve mucho menos que la superior), secciones de discanto (la dos voces caminan con un
ritmo similar) y también de secciones de canto gregoriano.

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Monodia religiosa profana

Juglares en un tropario de Limoges (siglo XI)

Durante siglos, la única música de la que hemos tenido noticias y partituras en Occidente es la ligada a la religión cristiana. Obviamente, no era la única música que se escuchaba en la Edad Media, puesto que se desarrolló una música profana que no se consideró, por diversos motivos, digna de ser conservada. La empezamos a encontrar escrita a partir del siglo XI y, sobre todo, en el XII, después de muchas prohibiciones y toda una lista de concilios. El paso del románico al gótico y la progresiva secularización, como también o la influencia del mundo árabe, entre otros factores, favorecieron el surgimiento de una poesía lírica en lenguas vernáculas vinculada a un repertorio musical. Diferentes figuras cultivarán la música no religiosa: los goliardos, los juglares, los trovadores…

No sabemos a ciencia cierto si los goliardos, como los clérigos vagantes, eran monjes sin beneficio que abandonaron la vida religiosa y se dedicaron a una vida errabunda e irregular, o sencillamente poetas burlescos y glotones, aficionados al vino (¿una derivación de la palabra gula?). El Carmina Burana que adaptara Carl Orff es uno de los cancioneros con poesía goliárdica.

Codex Buranus (Carmina Burana), 1220

Codex Buranus o Carmina Burana (1220). La rueda de la fortuna

Los juglares, despreciados por la nobleza y el alto clero, eran vagabundos que viajaban de pueblo en pueblo, de aldea en aldea, recitando poemas, contando leyendas, cantando, haciendo malabares, y que que aportaron tres elementos novedosos: el sonido instrumental, la danza y la representación teatral. La figura del juglar (actor, músico, saltimbanqui, acróbata, charlatán y portador de noticias), fue descrita por Guiraut de Calansó, quien resumía de esta manera las condiciones que aquel debía tener:

“Saber trovar (improvisar versos y melodías); saltar y jugar a los dados; echar al vuelo manzanas y cogerlas con cuchillos; tocar el timbal, las castañuelas, la cítola, la rota de diecisiete cuerdas y otros instrumentos; imitar el canto de las aves; hacer bailar polichinelas; colocarte unas barbas rojas; hacer saltar a los perros y enseñar a los monos; conocer las historias de Troya, Argos, Jasón y otras leyendas más y, sobre todo, saber hablar de amor”.

Los trovadores, casi siempre nobles, aparecieron en la baja Edad Media y eran mucho más refinados: sabían inventar (trovar) letra (en lengua vernácula) y música, al modo del
cantautor contemporáneo, mientras se acompañaban con un instrumento (habitualmente de cuerda pulsada). El movimiento trovadoresco es un importantísimo complejo poético-musical cultural, lírico y narrativo a la vez, que desde finales de siglo XI hasta casi comienzos del XIII, surgió primero en el sur de Francia, en la zona provenzal, después en el norte (con el nombre de troveros) y en otras zonas de Europa occidental. Trovadores famosos fueron Adam de la Halle, Ricardo Corazón de León, Teobaldo de Champagne, Guillermo de Aquitania o Alfonso X el Sabio. La temática era la propia del amor cortés (la belleza y virtudes de la dama), aunque también existía la sátira. Tuvo su paralelismo en lengua germana con los minnesinger (“cantores del amor”).

El siglo XII, momento álgido en las peregrinaciones por el Camino de Santiago y elemento esencial para la transmisión y el cruce cultural, fue época de una cierta “globalización”. Alfonso X reunión en sus Cantigas, de veneración mariana, muchas piezas en galaico-portugués, de inspiración popular y con hermosos arabescos. La belleza de la música y de las miniaturas del códice le conceden un valor extraordinario.

Estas son algunos rasgos comunes en la monodia medieval profana:

a) Monódica.
b) Vocal y con acompañamiento instrumental.
c) Individual y colectivo.
d) Autoría reconocida.
e) “Civil” o “laica”.
f) Texto en lengua vernácula.
g) Ritmo marcado.
h) Carácter popular.

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Monodia religiosa. La notación del canto gregoriano

La notación neumática utilizaba signos colocados sobre cada sílaba del texto y servían de guía para recordar la melodía que debía ser cantada y que pertenecía a un repertorio conocido de antemano. No indicaban ni la altura concreta del sonido ni el ritmo de la melodía, sino que mostraban el sentido o la dirección que debía tener la línea melódica.

Hacia 1150, estos neumas adoptaron una forma más definida. La escritura musical conoció una importante evolución al sustituir la caña por la pluma de ave, que dejará un trazo cuadrado sustituyendo el sistema de neumas anterior. Es la notación cuadrada.

Misal de París. S.XII.

En el siglo X comenzaron a usarse líneas para señalar con más exactitud la altura de las notas. Al principio, una línea roja trazada sobre el pergamino señalaba el sonido Fa y servía como referencia para los demás sonidos. Luego se añadió una segunda línea de color amarillo que representaba un DO. Finalmente, el monje benedictino Guido D´Arezzo (995-1050) añadió otras dos más, creando el tetragrama o pauta de cuatro líneas.

Antifonario. Siglo XIII.

Curiosamente, no existía una norma generalizada para usar un número exacto de líneas, y en algunos manuscritos se pueden ver pautas de cuatro, cinco, seis y hasta diez líneas. Ya en el siglo XVI, el pentagrama se impuso como pauta de uso común. La aparición de la partitura supuso un progreso decisivo en la escritura musical: con la indicación de la altura de los sonidos, era posible “leer” la música y facilitar el aprendizaje.

A Guido D´Arezzo se le debe también, el haber dado nombre a las seis primeras notas de la escala – ut, re, mi, fa, sol, la -, basándose en las primeras sílabas de los versos de un himno del siglo VIII, dedicado a San Juan Bautista. Los seis primeros versos dan el nombre a las notas, la melodía de Guido daba a la primera sílaba de cada verso un sonido diferente, que coincidía con los sonidos de la escala. Con el tiempo la primera sílaba se cambió por Do y se añadió el Si uniendo la “S” y la “I” de los dos últimos versos.

Asimismo, Guido ideó un sistema de aprendizaje de los sonidos, intervalos y escalas que se hizo famoso y fue usado durante muchísimos años, conocido como la mano guidoniana.

La notación neumática, así como la cuadrada, supusieron grandes progresos en la escritura musical, pero no quedaba claro el ritmo. Era pues necesario introducir la dimensión de tiempo – duración-. Surge así la notación mensural (S. XIII), en la que las notas tiene forma diferente según su duración).

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Monodia religiosa. El canto gregoriano

 

Si tuviéramos que citar algunas características generales del canto gregoriano, podríamos mencionar las siguientes:

a) Monódico
b) Vocal y a capella
c) Colectivo
d) Repertorio anónimo
e) Función litúrgica
f) Texto en latín
g) Ritmo “libre”
h) Melodía “fluida”

Escuchemos Puer natus est:

Un coro de voces masculinas entona a capella (es decir, sin acompañamiento instrumental) el introito u oración inicial del Propio de la Misa de Navidad, la festividad más importante de la liturgia cristiana junto con la Resurrección. El introito desempeña la doble función de acompañar la entrada del o de los celebrantes mientras se dirigen al altar, y de situar desde el comienzo a los fieles en el acontecimiento que se va a celebrar.

Está escrito en notación cuadrada y en un tetragrama. Los símbolos y signos que hay por encima y por debajo de la partitura hacen referencia a los antiguos neumas con los que primitivamente se escribía el canto gregoriano. También podemos observar que la letra del canto está escrita en latín. Si nos fijamos en el comienzo de cada línea, vemos que hay un signo parecido a una C en la tercera línea; ese signo es la clave de Do, así que la nota de la tercera línea es do y las demás siguen el mismo orden que en el pentagrama actual. La nota “de recitado” es la que más se repite durante toda la obra, claramente la nota Do.

Curiosidades:

Si prestamos atención al final de cada línea de tetragrama, veremos que hay una pequeña marca, que sirve para indicar cuál va a ser la próxima nota de la siguiente línea. Esto se debe a que el canto gregoriano estaba escrito en libros muy grandes llamados cantorales, y los cantores tenían que girar la cabeza cada vez que terminaban una línea musical, ya que no les daba tiempo a girar. El texto comienza diciendo “PUER NATUS EST” que significa “El niño ha nacido”. La música se cantaba en la entrada y, como antes hemos dicho, como ANTIPHONA AD INTROITUM, es decir, al comenzar la misa y de forma antifonal (dos coros alternados). En cuanto a la interpretación, aunque casi siempre se canta de forma silábica, hay algunos melismas o adornos (varias notas sobre una sílaba). Podemos hablar de tres estilos en el gregoriano: silábico (una nota por sílaba), neumático o adornado (varias notas por sílaba) y florido o melismático (más de tres notas por sílaba).

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La música medieval. Monodia religiosa. Introducción

Miniatura del papa en el Registrum Gregorii c. 983.

Lo que conocemos hoy como canto gregoriano no es sino la unificación del canto litúrgico a partir de todos los cantos litúrgicos locales de los antiguos territorios procedentes del decadente Imperio Romano (Milán, Roma, Benevento, Aquileya y Rávena, norte de África, Islas Británicas, Galia o Hispania visigoda). Tras unos siglos de expresión en lengua griega, desde el siglo IV, se adopta en Occidente el latín (en el Edicto de Milán. 313), y el culto cristiano, ya abierto al público con el emperador Constantino, necesita imponer una liturgia común, decisión que acordaron en el año 754 el Papa Esteban II y el franco Pipinio el Breve, en un encuentro en el que el Papa sería ayudado en su defensa de las zonas asediadas por los lombrados y el rey sería coronado. Pipnio impuso la liturgia romana, como también haría su hijo Carlomagno. Y de la fusión del elemento galicano con el romano nació el repertorio que llamamos gregoriano (los textos venían de Roma; la ornamentación, de la Galia). Lo que hizo el papa Gregorio fue recopilar y finalmente suplantar las prácticas locales, aunque de ninguna forma componer o crear nuevas. pese a ello, legendariamente se le atribuyó lo segundo, como puede observarse en la imagen en la que, revestido con los paramentos pontificales, con el estilo y el volumen entre las manos, mientras la paloma (símbolo de la inspiración divina) le sugiere los textos y melodías litúrgicas: éste es el esquema iconográfico de Gregorio I (590-604) transmitido por las miniaturas de innumerables fuentes litúrgicas medievales.

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La música medieval

Iglesia de San Miguel, en Estella (Navarra).

Retrocediendo más de mil años, nos encontramos con una música, la medieval, que
mantiene un misterio y una capacidad evocadora como pocas. Es una larga época que se extiende desde la caída del Imperio Romano (siglo V) hasta aproximadamente el siglo XIV. Veremos la evolución de la música religiosa desde la sencillez, el recogimiento y la funcionalidad del gregoriano hasta la espectacularidad del organum (primera forma musical polifónica), estudiaremos las diferencias entre la monodia religiosa y la profana encontrándonos con monjes, goliardos, juglares y trovadores, y conoceremos qué música se bailaba en aquellas época y qué instrumentos se tocaban.

A continuación, un vídeo resumen de este período.

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Posiciones de las notas en la flauta (para 1º de ESO)

Esta página es muy útil para aprender las posiciones de las notas en la flauta, así como en el teclado y en el pentagrama.

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Historia de la música

Antes de comenzar con la historia de la música, comparto un estupendo cómic que aborda la evolución de la música desde la Prehistoria y que puede descargarse de forma gratuita aquí.

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