Soy nuevo en el Instituto, mi hijo acaba de entrar en 1º de ESO. ¿Qué hago?

ante todo mucha calma

En esta entrada me gustaría hacer algunos comentarios acerca de los primeros día de curso, la adaptación al nuevo entorno y la ESO.  Los primeros días en el Instituto pueden ser momentos de nerviosismo e incertidumbre, especialmente para las familias.  En primer lugar, ante todo mucha calma:  los profesores, los tutores y todo el personal del Instituto son conscientes de las pequeñas dificultades que un alumno nuevo puede encontrar, tienen la experiencia suficiente y además,  el Instituto tiene un programa y un protocolo de acogida.  También es un hecho que  la mayoría  de los alumnos y alumnas nuevas  se adaptan sin apenas problemas a su nueva situación. Muchas veces,  son las familias las que están más preocupadas que los propios hijos. De hecho la experiencia y las encuestas que hacemos sobre la acogida nos dicen  que  la mayor parte de los alumnos están entusiasmados con su nuevo centro escolar, con sus profesores, con sus nuevos compañeros  y con su recién adquirido estatus de alumno mayor. En este contexto, muchas veces hay que enfriar un poco este entusiasmo inicial de los chicos y chicas nuevas.

Pero también es cierto que pueden aparecer algunas dificultades.¿Qué tipos de problemas son habituales en este período?  En primer lugar, no suelen existir problemas con alumnos mayores de otros cursos. Los alumnos mayores no quieren tener nada que ver con los alumnos nuevos, en el recreo, por ejemplo, los mayores se sientan tranquilamente a almorzar y charlar de sus cosas con sus compañeros y no soportan la energía y el movimiento de los alumnos de 1º de ESO, además los patios y pasillos del Instituto están vigilados

Habitualmente los problemas de los alumnos nuevos son de dos tipos: académicos y sociales. Con respecto a los problemas académicos, algunos alumnos encuentran dificultades para organizarse el tiempo ( una tarde entera “libre”  y no tengo que “estudiar”) y organizarse el material de clase ( muchos profesores con exigencias diferentes: cuadernos, fichas, archivadores…).   En estos casos, conviene tener paciencia y pensar que aprender a organizarse el tiempo es una tarea ardua que “cuesta tiempo”   (¿siempre los adultos tenemos todas nuestras tareas al día?) pero que hay que ponerse “manos a la obra”. Se trata sencillamente de ayudarles a manejar su agenda y a organizarse un pequeño horario para la tarde. Si se organiza el tiempo bien, se pueden hacer muchas cosas. Si pierden el tiempo en la televisión, en el ordenador…entonces ya no hay tanto tiempo disponible y en esa situación, los síntomas de estrés ( especialmente de algunos padres) floceren rápidamente. Aunque en la hora de tutoría se tocarán estas cuestiones, la supervisión y ayuda en el hogar es importantísima. Asimismo, el ayudarles a organizar su material, a tener todo en su lugar correspondiente les va a facilitar mucho la tarea. Y un consejo : siempre hay algo que hacer, es muy extraño que un día “no hayan mandado nada”. Y otro más: ayudar no es sustituir, ayudar no  consiste en que los adultos hagamos lo que nuestros hijos deben hacer por sí solos.

A caballo entre lo académico y social , algunos alumnos con buenos resultados académicos suelen verse agobiados porque su rendimiento o porque la percepción que esperan mostrar no alcanza las expectativas. Esta situación llega a preocupar mucho a algunos alumnos y a las familias. En esta situación,  otra vez mucha calma y un poco de reflexión con los chicos con la siguiente idea de fondo: Las calificaciones son importantes pero son solo un reflejo de lo que se ha aprendido y trabajado, se trata de aprender no de sacar buenas notas. Habrá que revisar con ellos algunas de sus ideas  o actitudes y formas de trabajo. Quizás se hayan confiado en exceso, quizás no hayan sabido organizarse, quizás hayan estado más preocupados de causar una buena impresión que de realmente ponerse manos a la obra.

Los problemas sociales, de integración en las clases suelen ser los que más preocupan a los alumnos y de los que menos nos enteramos los adultos. Sentirse solo, verse relegado del “grupo” es una de las peores pesadillas de los alumnos de la ESO. En el caso de que pudieran existir algún problema  de este tipo conviene sentarse con calma        (¡ una vez más!) y analizar la situación con nuestro hijo. Preguntarle cómo se siente, qué ha ocurrido ( sin juzgarlo) y pensar junto a él cómo se puede hacer para mejorar la situación, teniendo en cuenta que muchas de estas situaciones son pasajeras y que la mayoría de los alumnos encuentra su lugar en el mundo social. La integración del grupo y la resolución de conflictos es uno de los temas estrella en la tutoría de 1º de ESO

En cualquier caso, y como hemos repetido en todas las reuniones de padres, si existe algún problema o tenéis alguna duda o inquietud, NO DUDÉIS en llamar al tutor y pedirle una entrevista personal y exponerle vuestro caso, especialmente si vuestro hijo se queja de que tiene problemas con otros alumnos  porque le molestan o se meten con él . La calma no está reñida con la acción y la primera acción que tomar es llamar al Centro, aquí os ayudaremos en todo lo posible. Feliz comienzo de curso

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